Kant y la Crítica de la Razón Pura: Fundamentos del Conocimiento
Cuando Kant aborda el problema del conocimiento, se encuentra con las soluciones opuestas que el racionalismo y el empirismo habían propuesto. Para el racionalismo, es posible un conocimiento racional independiente de la experiencia, mientras que para el empirismo, todo conocimiento procede de la experiencia.
La Etapa Racionalista de Kant
En su primera época, Kant fue un filósofo racionalista. Estudió el pensamiento de Leibniz y Wolff, los autores racionalistas más destacados en los círculos académicos continentales. Estos pensaban que el entendimiento humano tiene una capacidad ilimitada y que puede conocer todo sin necesidad de recurrir a la experiencia. Para Kant, sin embargo, se trata de un punto de vista dogmático, ya que no examina de qué manera llega la razón a conocer.
El Despertar de Hume y la Crítica al Dogmatismo
La lectura de Hume despierta a Kant de este “sueño dogmático”, es decir, del sueño racionalista de pretender conocer realidades situadas más allá de la experiencia y fundar una ciencia, como la metafísica, sobre estas realidades. Siguiendo a Hume, considera que el conocimiento científico tendrá el límite de la experiencia, por lo que la metafísica no es posible como ciencia. El problema radicaba en que el empirismo, aunque enseña a dudar de afirmaciones acríticas y verdades dogmáticas, conduce al escepticismo, que no autoriza a dar por cierto ningún conocimiento.
El Idealismo Trascendental o Criticismo como Vía Intermedia
Kant no acepta ninguna de las dos posturas, ya que estas conducen a excesos y no dan una respuesta definitiva de cómo obtener un conocimiento válido. Su postura es una vía intermedia: el idealismo trascendental o criticismo, que tiene como tarea someter a crítica a la razón pura para poder responder a la pregunta ¿qué puedo conocer?. Su respuesta implica señalar los principios que hacen posible el conocimiento humano y los límites dentro de los cuales se mueve dicho conocimiento. Esta tarea es llevada a cabo por Kant en su obra ‘Crítica de la razón pura’.
La Fusión de Experiencia y Estructuras Mentales
Según Kant, “todo nuestro conocimiento comienza con la experiencia, pero no todo él procede de ella”. Esto significa que el conocimiento humano es el resultado de la fusión entre lo que recibimos de nuestra experiencia sensible, como lo dado de la materia de conocimiento, y lo que aporta o pone el propio sujeto, es decir, las estructuras de nuestra mente que interpretan estos datos. Kant llama a estas estructuras elementos a priori del conocimiento.
El Problema de la Metafísica como Ciencia
Kant se muestra interesado por el problema de la posibilidad de la metafísica como ciencia, es decir, si se puede conseguir un conocimiento científico acerca de las ideas de alma, mundo y Dios.
Las Condiciones de Posibilidad del Conocimiento Científico
La solución a este problema exige que nos planteemos una cuestión previa: ¿cómo es posible la ciencia?, es decir, ¿cuáles son las condiciones de posibilidad del conocimiento científico? Para que un saber tenga rango de ciencia, debe ser universal, necesario y ampliar nuestro conocimiento. Teniendo en cuenta que la ciencia es un conjunto de proposiciones o juicios, Kant considera que es necesario investigar cuáles son los juicios científicos. Llega a la conclusión de que los juicios científicos son juicios sintéticos a priori, ya que cumplen las siguientes condiciones: son extensivos, es decir, amplían nuestro conocimiento por ser sintéticos; son universales y necesarios, su validez se establece y es conocida independientemente de la experiencia por ser a priori. La matemática y la física tienen estos juicios, pero, ¿los tendrá la metafísica? Esta respuesta se encuentra en la ‘Crítica de la razón pura’. El tema central de esta obra es el proceso de conocimiento, describiendo cuáles son nuestras facultades cognoscitivas y cómo las usamos. Explica también cómo es posible el conocimiento científico, y si lo es el metafísico. La estructura de esta obra se divide en 3 partes:
Estructura de la Crítica de la Razón Pura
- 1º Parte. La Estética Trascendental: Estudia la sensibilidad y muestra las condiciones de posibilidad de la matemática como ciencia. El conocimiento humano empieza cuando el sujeto recibe impresiones sensibles que ordena, a través de la sensibilidad, en el espacio y el tiempo. El resultado de esta orden es el fenómeno. El espacio y el tiempo son formas a priori de la sensibilidad, y son intuiciones puras, ya que están vacíos de contenido. Kant aplica su análisis de la sensibilidad a la matemática. La matemática es una ciencia debido a que su fundamento se encuentra en el espacio (geometría) y en el tiempo (aritmética).
- 2º Parte. Analítica Trascendental: Kant estudia el entendimiento o capacidad de pensar los objetos. El entendimiento se basa en aplicar los conceptos a los fenómenos y así conocerlos. Estos conceptos pueden ser empíricos, que se aplican a datos fenoménicos concretos de la experiencia utilizados para nombrar objetos como una casa, un árbol… y los puros o categorías, que se aplican a todos los datos y no provienen de la experiencia ya que son a priori. Aunque las categorías estén vacías de contenido, nos sirven para ordenar y entender los fenómenos, como por ejemplo las categorías de unidad, pluralidad o totalidad, que no significan nada pero se pueden aplicar a cualquier fenómeno. Nos podemos referir así a un árbol, a una pluralidad de árboles o a la totalidad de árboles.
En definitiva, el sujeto conoce las cosas mediante las categorías aplicadas a los datos sensibles de un espacio y tiempo determinados. De este manera, el conocimiento intelectual no puede traspasar la experiencia si quiere ser válido. Es la distinción entre fenómeno y noúmeno. El noúmeno es la cosa en sí que no pertenece a lo sensible, y es incognoscible, constituye el límite de nuestro conocimiento.
La conclusión de esta analítica es que son posibles los juicios sintéticos a priori en física, ya que los conceptos puros de la física no se basan en la experiencia, aunque se verifican con ella.
- 3º Parte. Dialéctica Trascendental: Estudia la razón y sus ideas, que son Dios, el alma y el mundo, y la posibilidad de la metafísica como ciencia. La razón nos impulsa a buscar leyes cada vez más generales y capaces de explicar un gran número de fenómenos unificados en estas 3 ideas. Durante esta búsqueda dentro de los límites de la experiencia, dicha tendencia es eficaz y amplía nuestro conocimiento. Esta tendencia de la razón traspasa las barreras de los datos sensoriales, en busca de lo incondicionado, cayendo en razonamientos falaces y erróneos. La metafísica, entendida como conocimiento de realidades situadas más allá de la experiencia, es imposible, ya que las categorías solo se pueden aplicar a los fenómenos y datos de los sentidos. La aplicación de dichas categorías fuera de la experiencia es ilegítima y da lugar a ilusiones y errores.
Conclusiones sobre Dios, el Alma y el Mundo
En conclusión, Dios, el alma y el mundo, según Kant, son 3 ideas de la razón que juegan un papel peculiar dentro de nuestro sistema cognoscitivo. No nos proporcionan conocimiento objetivo, pero expresan el ideal regulador de la razón para encontrar leyes y principios más generales: son como un horizonte que nunca alcanzamos, pero que nos indica constantemente que hay que seguir avanzando. La libertad, la inmortalidad del alma y la existencia de Dios son postulados de la razón práctica. Estos no son cognoscibles por la razón teórica, pero sí fundamentales para la existencia de la moralidad.