Estrategias Inteligentes para Ahorrar en el Supermercado: Guía Práctica
Estrategias Inteligentes para Ahorrar en el Supermercado
Las compras en el supermercado son, francamente, inevitables. Es que allí encontraremos los mejores precios y un mayor surtido que el que podríamos hallar en las tiendas del barrio, pero hay un gran inconveniente con las visitas al súper: gastamos de más, y nos damos cuenta sólo una vez que ya hemos vuelto a casa.
Para evitar hacer gastos excesivos en el supermercado y ahorrar, podemos hacer lo siguiente:
- En primer lugar, recorremos la casa, las alacenas, los armarios de limpieza y todos los rincones, y vamos anotando qué es lo que va siendo de necesidad.
- En esta lista podemos, por ejemplo, señalar aquellos productos que no necesitamos comprar inmediatamente, sino que podemos esperar a encontrarlos de oferta, como las escobas, los aromatizantes y demás.
- Con esta lista en la mano nos dirigimos al súper. Debemos estar dispuestas a vencer la tentación de comprar artículos que no estén dentro de la lista, aunque esto no significa que no prestemos atención a las grandes ofertas.
- Los mejores horarios para ir a comprar los abarrotes son a media mañana y a media tarde. Esto se debe a que aún no estamos cansadas, y tampoco estamos hambrientos: así, evitamos comprar golosinas y alimentos rápidos que en verdad no necesitamos.
- Debemos hacer un recorrido estratégico por entre las góndolas del supermercado. Por ejemplo, si no necesitamos nada del bazar (es decir: si en nuestra lista no hay anotaciones del rubro bazar), entonces evitamos este pasillo, y nos dirigimos directamente a los artículos y alimentos de necesidad.
- Otro secreto es el de las puntas de góndola: si vemos que hay un producto allí destacado, pasamos de largo y lo buscamos en las góndolas convencionales. A veces estos destacados son promociones combinadas con otros artículos que no necesitamos.
- Siempre controlar las fechas de vencimiento de los alimentos que compres, en especial las de los productos lácteos. En cuanto a las ofertas increíbles, no te dejes tentar por el precio, y controlar que estos alimentos estén en buenas condiciones, tanto de presentación como de caducidad.
- Las ofertas de objetos y alimentos no perecederos deben ser analizadas. Si hay alguna buena barata, no la dejes escapar, siempre y cuando se trate de algo que definitivamente vas a necesitar, y no sólo de algo que se te hizo agradable por el precio.
La Importancia de la Alimentación Consciente
La alimentación es algo elemental para cualquier tipo de vida. Desde que nacemos nos encontramos atrapados en un cuerpo que precisa, para que funcione perfectamente, de sus dosis diarias de vitaminas, proteínas, oxígeno, agua, hidratos… y un sinfín más de ingredientes. La máquina más perfecta y compleja jamás inventada (por ahora): el cuerpo humano, no funcionaría si no fuera porque diariamente le suministramos todos o algunos de los siguientes ingredientes: agua (del grifo o, de la que hablamos en este artículo, mineral natural), patatas, carne, pescado o verduras (según seamos más carnívoros o vegetarianos), leche, yogures, aceite de oliva virgen extra, aceite de girasol, cafés, cacaos, infusiones, dulces, bebidas, helados, etc…
Precauciones al Comprar: Precios y Fechas de Caducidad
Hace ya años, cuando íbamos a los supermercados, podíamos encontrar los artículos con sus precios marcados. Ahora, gracias a las nuevas tecnologías (sobre todo a ese invento del código de barras), nos encontramos todos los artículos sin marcar, con un pequeño letrerito o marca digital en la estantería indicando el supuesto precio del artículo. Y digo supuesto por lo que más adelante explico. Este sería un día de compras muy corriente en un supermercado: salir con el coche, buscar aparcamiento, coger un carrito, meternos en el centro, andar por los pasillos cogiendo de aquí y de allá, pasar por una cola de gente en las cajas, sacar nuestras compras, colocarlas en la cinta, volverlas a meter en bolsas y en el carrito, ir a donde dejamos el coche, colocar las bolsas en el maletero, volver a casa y aparcar, volver a sacar las bolsas, llevarlas a la entrada del ascensor, meterlas y sacarlas del ascensor, entrar en casa y, ¡por fin! distribuir y guardar los alimentos y artículos comprados con tanto mimo y con tanta ilusión.
Si no ponemos atención en los alimentos que compramos para consumir, nadie lo va a hacer por nosotros.
Hay otras variantes, como no llevar coche e ir y venir a pie lleno de bolsas, o dejar las compras, pagar un poco más todavía, y hacer que nos las traigan a casa, por ejemplo. Pero… en todo este trajín ¿a que lo normal, usual y corriente cuando estaba en el supermercado y cogía los artículos y los echaba al carrito, NO les anotaba el precio y miraba su fecha de caducidad o consumo preferente? Apuesto que a la primera cuestión el 99% habrá respondido mentalmente que no, y a la segunda el 90% (por poner un porcentaje optimista). Por si algún lector se pregunta que a qué viene esto, paso a continuación a responderles y verán el por qué de la necesidad de ser cautos y prudentes, dado que afecta a dos hechos fundamentales: a nuestro bolsillo y a nuestra salud. Hay muchas superficies, grandes almacenes, supermercados que tienen la mala praxis de ponernos un precio en la estantería y luego de cobrarnos otro en caja. Ello está demostrado fehacientemente por quien le escribe y por gente que trabaja en dichas empresas. La disculpa usual es un error, un problema informático, y cosas parecidas. Evidentemente errores se producen en todas partes y por todos, pero es en la voluntad que se pone en solucionarlos cuando se demuestra la buena fe o no en la intencionalidad de este tipo de errores. Otras veces, es, simple y llanamente, a conciencia. Lo que para nosotros son céntimos, para ellos son miles de euros. El segundo tema importante es la fecha de caducidad o consumo preferente. Muchas veces me encuentro alimentos caducados puestos a la venta como si tal cosa, y aquí ya estamos hablando de un riesgo para la salud y de que ese tipo de productos no están permitidos para su venta al público. Algunos centros los tiran o los devuelven al fabricante (y aquí la pregunta por la seguridad alimentaria de los fabricantes que hacía al principio), pero otros intentan venderlos como si tal cosa. Suelo visitar un centro de una marca nacional muy conocida, en el que tienen la costumbre de poner productos en oferta por restos de mercancía en los que la supuesta oferta no existe y donde los productos o están próximos a caducar o son ya productos caducados. ¿Cuántos clientes pagarán más por ese artículo durante ese tiempo?
El Rol de las Asociaciones de Consumidores
Aún cuando a los consumidores nadie nos obliga a comprar tal o cual producto, creo que las asociaciones de consumidores deberían de realizar campañas de investigación, informar a sus asociados y al público en general, sobre este tipo de malas prácticas comerciales y, al mismo tiempo que se informa de qué cadena alimenticia es más barata, denunciar los centros donde se han constatado estos hechos.
En mi humilde contribución y por años de práctica y de experiencias asumidas, yo les propongo esta práctica en la forma de comprar. Reconozco que es algo más pesada y lenta, pero es únicamente para su beneficio y el de todos, porque cuando descubra que le han engañado en caja, no se sentirá muy a gusto, y debemos reclamar. Si muchos consumidores protestaran, las empresas se lo pensarían antes de engañarnos. Eso sí, he de afirmar (¡y faltaría más!) que siempre que he detectado un error de este tipo y he reclamado, me han devuelto la diferencia. Pero ahí se queda la cosa: te devuelven la diferencia pero no corrigen el error. Echo de menos que una empresa de este tipo de establecimientos sacara la siguiente propaganda: Si usted descubre que le hemos cobrado más de lo que está marcado en la estantería, le devolvemos el importe íntegro cobrado del artículo y le regalamos otro artículo igual. Esa empresa me demostraría que es seria y que los errores eran eso, errores solucionables.
La Fórmula para Comprar Mejor y Evitar Engaños
La fórmula para que no nos engañen y comprar mejor es la siguiente:
- Comprobar precio y calidad del producto.
- Llevar un bolígrafo o rotulador y anotar el precio marcado en la estantería en el envase del producto.
- Comprobar la fecha de caducidad o consumo preferente.
- Comprobar otras particularidades como, por ejemplo, dónde está fabricado y la composición, si quiere eliminar productos geográficos o que contengan ciertos aditivos no muy saludables.
Con esta primera práctica, aquellos productos caducados ya no irán a nuestra cesta de la compra. La siguiente gestión que debemos hacer es, ya en casa o en el mismo establecimiento si son pocos productos, es comprobar con el tique que los precios marcados en los productos se corresponden con los precios que nos han cobrado en caja. Seguro que más de una vez se encontrará con que le han cobrado de más. Es de lamentar que las empresas no pongan medios ni instruyan a sus empleados para que este tipo de errores se corrijan lo antes posible. Una vez me pasó este problema con medio kilo de arroz, a la semana siguiente seguía teniendo el mismo precio en la estantería y en caja cobraban uno mayor, ¿cuántos clientes pagaron más por ese artículo durante ese tiempo?
Está en nosotros, los consumidores, en corregir estos problemas. Si nosotros no cuidamos de nosotros mismos, no esperemos que las empresas que nos venden siempre lo mejor lo hagan por nosotros. Si no reclamamos, con educación y siguiendo siempre las normas, nunca servirá de nada protestar al aire. Si no ponemos atención en los alimentos que compramos para consumir, para nosotros mismos, nuestros hijos, nuestras familias, nadie lo va a hacer por nosotros. Nos venderán productos caducados y en mal estado si seguimos dejando que lo hagan. ¿Quién no ha comprado alguna vez por descuido un producto que al abrirlo estaba en mal estado o un producto con la fecha caducada?
El Supermercado y su Influencia en Nuestras Decisiones de Compra
Como sabemos, el supermercado es algo muy necesario a la hora de elegir dónde vivir. Siempre decimos a nuestros amigos y familiares que nos visitan, el super está a 3 cuadras y tengo 2 marcas para elegir. Lo importante no es qué super elegir, puesto que todas las cadenas son bastante similares en precios, lo realmente importante es saber qué comprar y cómo comprar. Los supermercados son lugares para el estudio del merchandising sobre todo en lo que se refiere a la colocación y creación del punto de venta. Éste es un mall, muchas veces casi el paseo obligado del fin del mes. Pero en muchas ocasiones nos juega una mala pasada con el presupuesto mensual para alimentarnos, ya que su objetivo como punto de venta es siempre aumentar la rentabilidad al máximo. Aquí daré a nuestros lectores algunas ideas de cómo comprar de forma más eficiente y así cuidar sus bolsillos.
Lo primero: el supermercado debe cumplir con las 3 ventas que son: impulso, recordación y necesidad. Para nosotros son al revés, pero para las tiendas, ése es el orden. Luego, hacer una lista de las cosas necesarias para el mes, semana o quincena, dependiendo de nuestras necesidades. Después, con lista en mano, ir sólo por esos elementos, los que encontraremos SIEMPRE al final del punto de venta y nunca antes.
Segundo: considerar que siempre en la lista se nos olvidarán artículos, a esto se llama compra por recordación, por lo tanto aumentará nuestro gasto en alimentación. Y lo tercero es lo más complicado: los supermercados están dispuestos para que llenemos el carro de productos que no son necesarios para vivir, como por ejemplo, dulces, licores, bebidas, artículos de escritorio, entre muchos y muchos más. Por lo mismo a la entrada de estos, nos llenan de góndolas de ofertas y claro que lo son, pero muchas veces éstas no aparecen en nuestra lista y menos en nuestras mentes. Pero así y todo las llevamos, generándose, la llamada compra por impulso.
Marcas Genéricas vs. Marcas Reconocidas
Las marcas genéricas y las propias son envasadas por las mismas empresas que venden los productos más caros dentro del rubro y, en algunos casos, son incluso mejores. Ejemplo: Cecinas Llanquihue producen y envasan las longanizas Lider. Las góndolas están dispuestas de manera tal que uno siempre compra lo que al super le conviene más. Fíjense: A la altura de nuestros ojos siempre está el producto de mayor demanda y el que más le da ingreso al super; bajo el hombro los que son más baratos o de otras marcas menos conocidas; y, a nuestros pies, los que son de grandes volúmenes, que muchas veces conviene comprarlos dado el ahorro que nos brindan. Sobre nuestros hombros y ya levantando la cabeza, veremos los artículos de gama alta, delicatessen o los que son ya de frentón CAROS. Por lo general son productos de una especialidad determinada, que no utilizaremos en el diario vivir. Es sencillo, tomando esto en consideración, podrán ver que su bolsillo sufre menos bajas a la hora de ir al supermercado y así podrán dejar algunas monedas para seguir mejorando su hogar. Que el supermercado y las compras del mes no sean un dolor de cabeza.