1. Sociedad y Economía en el Paleolítico y Neolítico. La pintura rupestre.

El Paleolítico (1,2 MA – 8000 a.C) está caracterizado por el uso de herramientas de piedra tallada por humanos. Durante este periodo, había varias especies de homínidos y humanos en la península Ibérica, como el Homo Antecessor (Atapuerca). Estos grupos eran nómadas y su economía se basaba en la caza y recolección de alimentos. Este periodo se divide en:
  • Paleolítico Inferior (1.200.000 – 200.000 a.C): donde encontramos el Homo Erectus y Homo Antecessor, cuya cultura es la Achelense y destacan las bifaces.
  • Paleolítico Medio (200.000 – 30.000 a.C): encontramos inteligencia abstracta, enterramientos ceremoniales y el comienzo del habla. El protagonista de este periodo es el Neandertal, cuya cultura es la Musteriense.
  • Paleolítico Superior (35.000 – 8.000 a.C): aparece el Homo Sapiens (Cromagnon), con este surge la socialización y el arte rupestre cantábrico, con las culturas Auriñaciense, Solutrense y Magdaleniense.

El Neolítico (8000 – 3000 a.C) está caracterizado por la utilización de herramientas de piedra pulimentadas. Su expansión fue bastante lenta, por lo que se sitúa un periodo intermedio llamado Mesolítico (8.000 – 5.000), caracterizado por la sedentarización, los microlitos y el arte rupestre levantino. Las principales culturas se encuentran en el litoral mediterráneo.

El arte rupestre es la primera muestra de arte de la humanidad que consiste en la decoración de las paredes de cuevas y abrigos rocosos donde se refugiaban. También existían esculturas y objetos. Todo esto tenía un significado mágico, religioso o simbólico para ellos. En el arte rupestre paleolítico (Cantábrico) se aprovechaba el relieve para los grabados y pinturas, era naturalista y policromo (Cueva de Altamira). El arte rupestre neolítico (Levantino), situado en abrigos rocosos, era monocromo, naturalista, esquemático y simbólico (Cueva de Valltorta).

1.2. Los pueblos prerromanos. Colonizaciones históricas: fenicios y griegos. Tartesos.

Desde el I Milenio a.C. llegan a la P.I. civilizaciones buscando metales y mercados. Fundan pequeñas ciudades e introducen nuevos cultivos (vid, olivo), ganadería (gato, cerdo, gallina) y tecnologías de ganado (arado) y comercio (escritura y moneda). Los fenicios llegan a finales del segundo milenio. Fundan Gadir (1100 a.C), rica en cobre, plata y oro, y comienzan a comerciar (Ruta del estaño). Los griegos llegan durante el VIII a.C. Se establecen en la desembocadura del Ebro. Los cartagineses, descendientes de los fenicios, van conquistando los territorios del sureste (Siglo VI y V a.C). Cartago Nova.

Los tartessos (pueblo prerromano), primera civilización autóctona de la península (Siglo V a.C suroeste), tenían ciudades amuralladas con agricultura, minería, comercio y poderosa aristocracia. Desaparecieron de forma misteriosa (mito de la Antártida), por la presión de los cartagineses y la crisis económica y política. Muchos rasgos se conservan entre los turdetanos.

Los contactos comerciales entre los colonizadores y los autóctonos favorecieron el desarrollo económico y cultural de estos. Las zonas de mayor aculturación fueron la zona litoral levantina y el valle del Guadalquivir.

Hacia los Siglos IV y III a.C. se distinguen los Pueblos Íberos (este y sur) con una economía agrícola (cereal, vid y olivo), minera y textil, estaban en contacto con los colonizadores, presencia de núcleos urbanos y fuerte jerarquización social, pueblos turdetanos, edetanos e ilicitanos, con arte y cultura común (Dama de Elche). Y los pueblos celtas (centro y norte) con una economía ganadera en zonas montañosas, un atraso cultural y escaso contacto con colonizadores. Los poblados estaban fortificados (Castros), era una sociedad de guerreros y tenían el arte y la cultura poco desarrollados.

1.3. Conquista y romanización de la Península Ibérica. Principales aportaciones romanas en los ámbitos social, económico y cultural.

La romanización es la liquidación e integración (política, económica, social y cultural) de los pueblos prerromanos. Los romanos llegan a la Península para luchar contra los cartagineses, compitiendo por la hegemonía del Mediterráneo. Al vencer, los romanos sometieron a la península a una explotación económica. El legado cultural que dejaron los romanos fue significativo.

La conquista romana comenzó con la Segunda Guerra Púnica (218 – 204 a.C). Lo primero fue Cartago Nova, para tener el control del litoral levantino y el valle del Guadalquivir. Poco a poco fueron hacia el interior de la península conquistando el valle del Guadiana mediante las guerras lusitanas (Rebelión de Viriato 139 a.C) y el valle del Ebro mediante las guerras celtíberas (Numancia 133 a.C). Durante la toma de territorios había guerras civiles que retrasaron el proceso. La conquista total fue gracias a las Campañas de Augusto, en las guerras cántabras y astures (27-19 a.C).

La organización política: en 204 a.C. se creó la provincia de Hispania, que se dividió en 2 provincias en 197 a.C: Citerior (Tarraco), romanizada y especializada en la extracción de recursos, y Uterior (Cartago Nova y luego Córdoba), militarizada para controlar a los rebeldes. En 26 a.C, tras la conquista total, se reorganizó en tres Hispanias: Tarraconensis, Bética y Lusitania. Y tras la última organización en el Siglo IV quedó en: Gallaecia, Tarraconense, Bética, Lusitania, Cartaginense y Mauritania Tirigitana.

Tras la derrota de los cartaginenses, los romanos sometieron a la P.I. a una fuerte explotación económica con impuestos, productos agrícolas, ganaderos y artesanales, minas (Las Médulas) y guerreros. En la crisis del Siglo III se acabó la sociedad esclavista según el Derecho Romano 72 d.C (Edicto de ciudadanía de Vespasiano). Las huellas que dejaron los romanos fueron profundas, ya que Hispania estuvo plenamente integrada en el Imperio Romano. Su legado incluye su lengua (latín), derechos, religión (romana y después cristiana) e ideología, así como sus impresionantes construcciones (foros, acueductos, templos, anfiteatros, etc.) (Segovia, Mérida, Lugo).

1.4. El reino visigodo: origen y organización política. Los Concilios.

En el Siglo III, los romanos fueron fuertemente golpeados por una crisis política, económica, religiosa y urbana, que llevó a una reducción de ingresos de impuestos y a no ser capaces de proteger las fronteras, viéndose obligados a hacer los Pactos de Foedus con los pueblos bárbaros. Más tarde (Siglo V), los pueblos asiáticos invadirán la parte oeste del imperio, mientras que la Península Ibérica es invadida por los pueblos germanos de suevos, vándalos, alanos y posteriormente por los visigodos. La llegada a España de este último reino (los visigodos) fue impulsada por los francos en la Galia (415 d.C) creando en 507 d.C. el Reino Visigodo de Toledo. Los visigodos lograron unificar la península territorial, política, religiosa y jurídicamente, imponiendo su dominio a los vascones, cántabros y astures, y expulsando a los suevos (Leovigildo y Recaredo) y a los bizantinos (sureste) mientras contenían a los francos por el norte. La unificación social fue gracias a Leovigildo, promotor de la igualdad entre visigodos e hispano romanos. Más tarde, con el III Concilio de Toledo, vino la unificación religiosa con el rey Recaredo, que se convirtió al cristianismo en 589. Recesvinto, promotor de una única ley (Fuero Juzgo 650), logra la unidad jurídica. Se impuso una monarquía primero electiva y más tarde hereditaria, apoyada por dos instituciones: Aula Regia (grupo de asesores de la alta sociedad) y los Concilios de Toledo (asambleas de carácter religioso y civil). La llegada de los visigodos supuso una ruralización de la sociedad, economía agraria, explotación de villas por colonos (inicio del feudalismo), inicio del pluralismo e intento de unificación global.

2. La Edad Media: Tres culturas y un mapa político en constante cambio (711-1474)

2.1. Al-Ándalus: la conquista musulmana de la Península Ibérica. Emirato y Califato de Córdoba.

Al-Ándalus supuso la destrucción del Reino Visigodo y de su proceso de construcción de un estado centralizado en toda la P.I. Esta conquista produjo la división de la península ibérica en dos zonas, con límites geográficos y con modelos de sociedad muy diferentes, tanto étnica como culturalmente. La llegada de los musulmanes en 711 a la península fue resultado de luchas entre visigodos (Batalla de Guadalete), creando el emirato dependiente de Damasco. En 716, casi toda la península había sido conquistada mediante la firma de pactos con los gobernadores locales visigodos, que garantizaban el mantenimiento de sus propiedades y poderes. En la batalla de Poitiers en el 732, los musulmanes son derrotados por los vascos, cántabros y astures. Intentaron repoblar el norte con bereberes, pero fracasaron y decidieron instalarse en el sur del sistema central. El valle del Duero se convirtió en una frontera entre musulmanes y cristianos. Los árabes y los sirios se aseguraron las mejores tierras, dejando a los bereberes lo peor, generando gran descontento. Del 714 al 749, 19 valíes gobernaron Al-Ándalus en medio de un clima de luchas entre los invasores (árabes, sirios y bereberes). En 750, la familia omeya fue asesinada. Y en 756, Abd al-Rahman I proclamó Al-Ándalus como emirato independiente. Lleno de crisis políticas y sociales, una de las causas fue la diversidad de etnias (sirios, árabes, bereberes, eslavos, muladíes (cristianos convertidos al Islam) y mozárabes (cristianos en Al-Ándalus)).
En 929, Abd al-Rahman III acabó con las revueltas, con los separatistas, con la autoridad religiosa de Bagdad, frenó la expansión de los reinos cristianos y proclamó al emirato, califato de Córdoba, siendo él el califa. Con Al-Hakam II vino un momento de esplendor cultural (961). Seguido en 977 por la dictadura militar de Al-Mansur, aristócrata que, ante la debilidad del califa Hisam II, y con el apoyo de un ejército de bereberes, devastó Barcelona (985) y Santiago (997). Tras la muerte de Al-Mansur (1002), Al-Ándalus se desintegró en los Reinos de Taifa (1031).

2.2. Al-Ándalus: Reinos de taifas. Reino nazarí.

Tras la muerte de Al-Mansur (1002), Al-Ándalus volvió a sus revueltas y sublevaciones. En 1031 aparecen los 27 Reinos de Taifas agrupados en tres, dependiendo de la etnia: taifas árabes (Sevilla, Córdoba, Badajoz, Toledo y Zaragoza), taifas bereberes (Málaga y Granada) y taifas eslavas (Tortosa, Valencia, Játiva y Murcia). Los cristianos aprovecharon esta fragmentación de Al-Ándalus para exigir parias a los Reinos de Taifas para no ser atacados. En 1085 cayó Toledo, conquistado por los cristianos, y en 1094 Valencia. Tras la ocupación de Toledo por Alfonso VI de Castilla, los musulmanes pidieron ayuda a los almorávides, fanáticos integristas islámicos del norte de África, que consiguieron unificar Al-Ándalus y frenar a los cristianos. Desembarcan en Algeciras en 1086, derrotan a Alfonso VI en Sagrajas y atacan a los Reinos de Taifas del Guadalquivir, conquistan Valencia en 1102 y someten al Reino Musulmán de Zaragoza, que caerá ante los cristianos aragoneses en 1118.

Los almohades, originarios de Mauritania, se extendieron por el norte de África, derrotando a los almorávides y obligándoles a retirarse de allí en 1140, creando los segundos Reinos de Taifas de Al-Ándalus, donde prevalece el resplandor cultural y la decadencia política. En 1147 llegan los almohades a la península, sometiendo a los Reinos de Taifas que se resisten hasta 1172 y vencen a los castellanos en Alarcos (1195), lo que empuja al rey Alfonso VIII a promover una cruzada. Los cristianos vencieron a los almohades en las Navas de Tolosa (1212), marcando así su final. Los terceros Reinos de Taifas irán cayendo en manos cristianas y el único que sobrevivirá es el Reino Nazarí de Granada, ya que Ibn Nasr firmó una tregua con Fernando III (Castilla), en 1246, reconociéndose como su vasallo y aceptando pagar parias. Se fortificaron las murallas y dentro se creó una sociedad y cultura (Alhambra) muy avanzada que sobrevivió hasta la conquista en 1492 por los Reyes Católicos. Los gobiernos de los reyes de Granada estuvieron caracterizados por las luchas internas entre las familias más importantes del Reino.

2.3. Al-Ándalus: Economía, sociedad y cultura.

La economía de la sociedad de Al-Ándalus estaba basada mayormente en la agricultura, se incorporaron el trigo, la vid y el olivo, y los cultivos de la huerta eran producidos en grandes cantidades para venderlos en mercados, donde las frutas y las hortalizas adquirieron gran importancia. Estaba basada en la gran propiedad (latifundios familiares). En lo que Al-Ándalus adquirió gran importancia fue en el comercio, sobre todo en los productos de lujo, porque era una de las rutas comerciales europeas, africanas y asiáticas. Buena parte de los productos de actividades artesanales se destinaban a la explotación (vidrio, cuero, seda, lino…). Se le dio importancia a los zocos.

La sociedad de Al-Ándalus era muy diversa, ya que los aristócratas árabes practicaron cierta tolerancia religiosa, si bien favorecieron la adopción del Islam por parte de los hispanogodos. Los árabes controlaban la economía, la política y a los militares. Los bereberes se establecieron en zonas menos fértiles y montañosas, por lo que generaron conflictos. Los muladíes eran cristianos que pagaban menos impuestos por haberse convertido al Islam. La sociedad no musulmana era una minoría étnica, y generaron bastantes problemas. Mozárabes (cristianos residentes en Al-Ándalus), judíos, y esclavos (negros sudaneses como esclavos domésticos y blancos esclavos como guerreros). La interpretación religiosa de la escuela de Malikí adoptada por los califas empeoró la situación social de las minorías y esto hizo que muchos no musulmanes emigrasen. En el Islam, el libro sagrado es el Corán y el árabe el punto de unión. La relación con culturas orientales produjo una nueva poesía popular (Zéjel y Moaxaja) y se practicó la historiografía (Ibn Jaldún). Destacaron Averroes, Avicena y Maimónides (filosofía). Córdoba era la ciudad cultural de Europa, con el califa Al-Hakan II, donde se tradujeron obras científicas, griegas, persas… Y se desarrolló la astronomía, la medicina, la arquitectura, etc. En el arte musulmán destacaban las mezquitas y los palacios, pobres por fuera, uso de yeso, colorido, epigrafía, atauriques y sin figuras.

2.4. Los primeros núcleos de resistencia cristiana. Principales etapas de la Reconquista, modelos de repoblación.

Los primeros núcleos de resistencia cristiana surgieron en la cordillera cantábrica con la batalla de Covadonga (722), seguida por la creación del reino astur en 740, que se expandió hacia Cantabria y Galicia. En el Pirineo, los condados de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza intentaron mantenerse independientes, mientras que los condados catalanes se vincularon a la Marca Hispánica. La Reconquista avanzó con hitos como la toma de Toledo (1085), la victoria en las Navas de Tolosa (1212) y la conquista de Granada (1492). La repoblación se hizo mediante presura (Castilla) y aprisio (Cataluña), con latifundios en el sur y mudéjares en Aragón.

2.5. Los reinos cristianos en la Edad Media: organización política, régimen señorial y sociedad estamental.

La organización política de los reinos cristianos era diversa e independiente, con tendencia a la disgregación por la nobleza feudal. En la zona cantábrica se encontraba el Reino Asturleonés (desde el oeste de Galicia hasta el condado de Castilla), el condado de Castilla y el condado de Portugal, ambos se convertirán en reinos. En la zona pirenaica que abarcaba el Reino de Pamplona, el Condado de Aragón y los Condados Catalanes, que fueron independizándose de la influencia musulmana y carolingia (Marca Hispánica).

La organización política, social y económica estaba basada en los señoríos (feudalismo), lo que supone una relación entre señor y vasallos, el primero aporta protección a cambio de trabajo. Esta sociedad feudal está constituida por tres estamentos agrupados en dos grupos: los privilegiados, que no pagan impuestos y cobran rentas feudales. Dentro de estos está la nobleza, alta o baja en función de su riqueza, y el clero, alto (vinculado a la nobleza) o bajo (vinculado al pueblo llano). Y los no privilegiados, que son los campesinos que pagan impuestos y dependen de los privilegiados, aunque habrá algunos con propiedades. La organización económica se basaba en la agricultura, con métodos de cultivo bastante arcaicos, y en la ganadería, con ganado ovino en trashumancia (la Mesta). En Burgos se desarrollaron productos artesanales y textiles en Barcelona. El comercio creció con las ferias en Castilla y el flujo de comercio por el Mediterráneo lo controlaron los catalanes.

Los conflictos medievales fueron impulsados por la desigualdad generada por la organización social del feudalismo, generando conflictos y revueltas campesinas (conflicto de los Remensa en Cataluña) (las revueltas Irmandiñas en Galicia), otros fueron porque el rey trató de ejercer poder sobre los señores feudales, otros entre comerciales adinerados que quisieron controlar los sectores artesanos y pequeños mercaderes (Conflicto de la Biga y la Busca en Barcelona) y los últimos entre cristianos, judíos y musulmanes.

2.6. Organización política de la Corona de Castilla, de la Corona de Aragón y del Reino de Navarra al final de la Edad Media.

La Corona de Castilla, compuesta por el reino de León (con Galicia) y Castilla, fue unificada definitivamente con el rey Fernando III después de un proceso de unión y desunión hasta el S.XIII. En este reino, el rey gozaba de amplios poderes y ejercía la autoridad legal con “Las Partidas” (leyes escritas por Alfonso X). Estos poderes fueron reforzados por Alfonso XI con el “Ordenamiento de Alcalá”. Con su muerte estalla una guerra civil (siglo XIV) entre el rey Pedro I y los nobles, que traerá una nueva dinastía, la de la familia Trastámara, iniciada por Enrique II (hermanastro de Pedro I). Desde el siglo XIII, la Corona de Castilla alcanza un desarrollo de las instituciones centrales de gobierno: el Consejo Real, la Audiencia y la Hacienda, con la presencia de letrados formados en asuntos jurídicos. También en este siglo se empieza a crear un ejército permanente. Las Cortes de Castilla y León (finales S.XII) tenían la misión de aprobar impuestos extraordinarios y estaban compuestas por nobles, clérigos y burgueses.

La Corona de Aragón estaba compuesta por el reino de Aragón, los condados catalanes, unidos por el matrimonio de Petronila y Ramón Berenguer IV, Baleares y Valencia, y todos ellos mantenían sus instituciones y gobiernos propios. Esta decidió ir a conquistar por el Mediterráneo y consiguió Cerdeña, Sicilia y Nápoles. El rey Martín I murió sin descendencia y los nobles nombraron rey a Fernando I de la familia Trastámara, en el compromiso de Caspe. En el siglo XIII nacieron las Cortes de Aragón, Cataluña y Valencia, aunque las instituciones más importantes fueron las Diputaciones Generales del Reino (Generalitat de Catalunya) y el Justicia Mayor de Aragón y los concejos.

Navarra se independiza formando un pequeño reino independiente, imposible de expansión al estar rodeado por Castilla y Aragón, cuando muere Alfonso I de Aragón. En el siglo XIII pierde Guipúzcoa y Álava y se queda sin salida al mar y, para poder sobrevivir, se vincula a los reyes de Francia. El S.XIV supuso una lucha en Navarra entre las familias reales francesa y aragonesa, intentando los navarros mantener su independencia a través del Fuero General y las Cortes de Navarra, mientras que la cámara de Comptos fiscalizaba los gastos del Rey.

3. Los Reyes Católicos: unión dinástica e instituciones de gobierno.

Con el matrimonio de Isabel y Fernando en 1469 se unen Castilla y León, Aragón, Cataluña, Valencia y los territorios del Mediterráneo (Mallorca, Cerdeña, Sicilia y Nápoles). Lo único que tenían en común era la monarquía y la religión, ya que cada uno tenía sus propias leyes, moneda, instituciones, fronteras y costumbres. Isabel (hermanastra del rey de Castilla Enrique IV) se proclamó reina en 1474, teniendo que ganar una guerra civil contra su sobrina Juana “la Beltraneja”. Al año siguiente, Alfonso V de Portugal se casa con Juana e invade Castilla defendiendo los derechos de Juana al trono, y cuentan con el apoyo de Francia, Portugal, el arzobispo de Toledo y parte de la nobleza. Mientras que Isabel tiene el apoyo de Aragón y de la mayoría de la nobleza y del clero. En 1479, en el Tratado de Alcaçovas, Portugal reconoce a Isabel como reina.

En la Concordia de Segovia (1475) se regulan las funciones de Isabel y Fernando en cada reino. Unificaron la política exterior y crearon la Inquisición, pero cada reino mantenía sus leyes, instituciones y recaudación de impuestos. En 1479, Fernando (hijo de Juan II rey de Aragón) accedió pacíficamente al trono. Isabel fue aceptada como Reina consorte. Hasta que en 1481, Fernando dicta un derecho de corregencia.

La unión de los reinos fue desigual, ya que Castilla era más grande, con más población, con una economía en expansión, unas instituciones más eficaces y un ejército más fuerte, por lo que el estado moderno y autoritario de los Reyes Católicos se fundamentó en las leyes y en la economía de Castilla. El propósito de los Reyes era incorporar bajo la Monarquía Hispánica a los reinos peninsulares (por diplomacia o conquista militar), conquistando el reino de Granada, recuperando el Rosellón y la Cerdaña, conquistando las Canarias, invadiendo Navarra e incorporando Portugal mediante la política matrimonial. Los Reyes querían una monarquía autoritaria que se impusiese a las fuerzas medievales (nobleza y clero) y permitiese ejercer la autoridad real en todo el territorio. No fijaron una capital, viajaban impartiendo justicia y para afianzar su poder. Se ayudaron de representantes reales para hacer más efectivo su poder, a los que dotarán de fuerza militar (Santa Hermandad), y los consejos fueron asumiendo funciones legislativas en perjuicio de las cortes.

En la Corona de Aragón se nombró un virrey, que representara al monarca en sus territorios y que ejerciera todos los poderes por este. En Castilla había un corregidor, encargado de presidir los ayuntamientos, recaudar impuestos, administrar justicia y mandar la Santa Hermandad (cuerpo de vigilancia y policía rural). El órgano asesor decidía en temas judiciales y administrativos. Se crearon secretarios, formados por personas de la baja nobleza y de la burguesía, con lo que la nobleza pierde poder e influencia sobre los reyes, y otros consejos para temas concretos (el de Aragón, el de la Inquisición, el de las Órdenes Militares…). La justicia la organizaba las audiencias. En Aragón, el Justicia Mayor y en Cataluña y Valencia se respetaron sus instituciones. En Hacienda se crea la Contaduría Mayor (recauda impuestos a los no privilegiados) y la Contaduría General (control de gastos e ingresos). La seguridad es impartida por la Santa Hermandad.

3.2. El significado de 1492. La guerra de Granada y el descubrimiento de América.

La conquista de Granada se preparó como una cruzada, el Papa Sixto IV emitió una bula dando gracias a los participantes y a los financiadores de esta. La guerra duró 10 años y culminó con la rendición de Granada el 2 de enero de 1492. Fue la primera gran empresa de Isabel y Fernando, lo que les dio gran prestigio, mientras tanto, creció el miedo por la expansión de Europa de los turcos. Para la invasión del reino nazarí, se aprovecharon las guerras internas y las campañas militares fueron improvisadas, tuvo tres fases: enfrentamientos fronterizos y la conquista de Alhambra (1481-1484); la toma de Málaga (1485-1487) (su población fue esclavizada); la rendición de Granada (1488-1492) para no ser esclavizados, pasando a formar parte de Castilla. Se estipuló el respeto de sus propiedades, religión y cultura, pero en 1499 el Cardenal Cisneros obligó a cristianizar a los mudéjares por miedo a los turcos. La rivalidad marítima con Portugal produjo el Tratado de Alcaçovas (1479) en el que se dijo que Portugal tenía el control de la costa africana atlántica y Castilla de las Canarias (1499). Intentaron la incorporación de Portugal por la política matrimonial. El viaje de Colón se debió a la rivalidad con Portugal, ya que ellos rechazaron su financiación y por eso lo financió Castilla y por el interés económico de Colón. En las capitulaciones de Santa Fe (1492) se le concedían derechos de explotación económica sobre las tierras descubiertas. En el primer viaje se descubrieron islas en el Caribe y en el segundo, con 17 barcos y 1200 hombres con afán de conquista, no se encontraron riquezas, por lo que Colón y los RRCC enfrentaron por los pocos beneficios. Portugal consideró que Castilla había incumplido el tratado y reclamó los territorios. El Papa Alejandro VI reconoció el derecho de conquista y evangelización a Castilla en la bula Inter Caétera. En 1494 se negoció el Tratado de Tordesillas, con Portugal, situando la frontera a 370 leguas de las islas de Cabo Verde.

3.3. El Imperio de los Austrias: España bajo Carlos I. Política interior y conflictos europeos.

Carlos V heredó de los Reyes Católicos la corona de Aragón y Castilla (control de Italia, norte de África y América), de Felipe el Hermoso el Franco condado, Países Bajos y Borgoña, y de Maximiliano, el Reino de Austria, territorios en Alemania y derechos sobre el Sacro Imperio Romano Germánico. La política de Carlos estuvo basada en los intereses de la familia Habsburgo, la defensa de la cristiandad y en la unión de reinos europeos. Por eso se enfrentó a los franceses, turcos y protestantes. La mentalidad medieval decía que el Papa tenía el poder espiritual y el Emperador el terrenal. Francia quería ser la gran potencia de Europa, por lo que el emperador tenía que ser franco, y supuso el enfrentamiento entre Carlos V y Francisco I, que marca la política europea del siglo XVI. A la muerte de Fernando el Católico (1516), Carlos llegó a España con gente de Flandes para repartirles en los cargos principales, lo que causó un gran descontento entre los nobles castellanos y aragoneses. El rey convocó Cortes en Castilla, Aragón y Cataluña para atraerse a los nobles, pero sobre todo para conseguir dinero para sus objetivos imperiales en Europa. Adriano de Utrecht (posteriormente papa) fue el más importante que trajo Carlos. En 1520, el rey partió para hacerse cargo del Imperio en Alemania, lo que produjo sublevaciones en Toledo, Segovia, Ávila, Burgos, contra la monarquía y le ofrecieron el trono a Juana, la Santa Junta de Tordesillas. Los líderes del movimiento de las Comunidades fueron Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, que reclamaban mayor protección a la industria castellana, especialmente textil, respeto por sus leyes y participación política.

Tras la reunión de la Santa Junta, la revuelta se extendió y se produjeron también revueltas campesinas antiseñoriales. Adriano de Utrecht reunió un ejército formado por los exportadores de lana y por la alta nobleza castellana y derrotó a los comuneros en Villalar en 1521. Las germanías fueron levantamientos, afectados por los territorios de la Corona de Aragón. Tuvieron un carácter antifeudal, pues se enfrentaron los campesinos y la burguesía frente a los nobles, alto clero y oligarquías urbanas y reclamaban la democratización de los cargos y la mejora de las condiciones de los arrendamientos campesinos. Los agermanados pidieron ayuda al Emperador, que se alió con los poderosos, y fueron derrotados en 1521. La revuelta también fue exterminada en Mallorca y Cataluña. Para neutralizar a Francia por el pulso en el norte de Italia, Flandes y Borgoña, se envió al Ejército Imperial (castellanos en su mayoría) que ganó en Pavía (1525), donde cayó prisionero el rey francés que estaba aliado con el Papa Clemente VII, lo que provocó el saqueo de Roma en 1527. Tras la Paz de Cambrai de 1529, el enfrentamiento con Francia continuó. Los turcos llevaban amenazando Viena desde el siglo XV, mientras avanzaban hacia Europa Central por los Balcanes y el Mediterráneo, apoyando a piratas berberiscos del norte de África que saqueaban la costa del levante y atacaban a los barcos comerciales. Carlos V ocupó algunas ciudades del norte de África (Túnez). Carlos V intentó mantener la unidad religiosa, tratando de convencer a Lutero, pero finalmente los protestantes fueron excomulgados con el edicto de Worms (1520). Estos príncipes formaron una alianza (La Liga Smalkalda). En 1545, el Papa convocó el Concilio de Trento para evitar la ruptura, pero al no estar presentes los protestantes, Carlos los atacó y derrotó en la batalla de Mülberg (1547). En 1555 se firma la Paz de Ausburgo, concediendo la libertad religiosa, lo que supone el fracaso de la política de unidad religiosa de Carlos V, y con ello abandona su idea imperial y se aleja de la política. Este mismo año muere su madre y abdica en 1556, dividiendo su imperio: el Imperio Alemán y el Reino de Austria para Fernando (su hermano) y la Monarquía Hispánica y Borgoña para Felipe. Carlos se retirará al Monasterio de Yuste en Cáceres, donde muere en 1558.

3.4. La Monarquía Hispánica de Felipe II. Gobierno y administración. Los problemas internos. Guerras y sublevación en Europa.

Carlos V desvinculó en su testamento la Monarquía Hispánica del Imperio Alemán. Felipe II dedicó su vida al gobierno de sus territorios (Castilla, Aragón, Navarra, Sicilia, Nápoles…) a los que se unieron Portugal y el imperio de África y Asia (1580). La corte fue fijada en Madrid, donde se construyó el Monasterio del Escorial, desde donde protegió los intereses de la monarquía y la convirtió en la primera potencia europea, con la ayuda de sus secretarios. La defensa del catolicismo frente a los musulmanes y protestantes fue su otro gran objetivo. Los Consejos Reales (14), el más importante (Consejo de Estado), creado por Carlos I, estaba formado por personas de diversos reinos para asesorar al rey. El resto se pueden dividir en territoriales (Castilla, Aragón, Indias o Italia) o temáticos (Inquisición o Hacienda). El modelo de administración era de unidad en los asuntos de la monarquía, pero descentralizado en los asuntos más cotidianos, existiendo virreyes y las cortes territoriales. Cada vez había más corrupción en la administración municipal por la compraventa de cargos. La Rebelión de las Alpujarras, operaciones militares del Duque de Alba, 1568, supuso la deportación de los moriscos. Felipe II tuvo que luchar contra una parte de la nobleza que estaba a favor de Carlos (su hijo), al que acabó arrestado y murió en prisión. En 1591 entró en conflicto con las leyes de Aragón por la persecución de Antonio Pérez, lo que supuso un cambio de virrey, la ejecución del Justicia Mayor y supresión de los fueros de Aragón. Todo esto generó una “leyenda negra” sobre el gobierno de Felipe II. Mientras tanto, en 1571 derrotó a los turcos en la batalla de Lepanto, donde participó Miguel de Cervantes y perdió el brazo. A los franceses en Italia en la batalla de San Quintín (1557). Paz de Cateau-Cambrésis en 1559. Intento de invadir a los ingleses por la amenaza del comercio con América, con la “armada invencible” (1588) y teniendo revoluciones protestantes de países bajos (1566). Unión de Utrecht frente a unión de arras. En 1578, Felipe II hereda el trono de Portugal y lo invade militarmente.

3.5. Exploración y colonización de América. Consecuencias de los descubrimientos en España, Europa y América.

Las exploraciones se inician en 1493 con el segundo viaje de Colón, que explora las Antillas, en el tercero Venezuela y en el cuarto Centroamérica. Después de Colón, las exploraciones se encargan a particulares que firman capitulaciones: Núñez de Balboa, cruza el istmo de Panamá y descubre el Océano Pacífico en 1513. Hernán Cortés quema sus naves en su expedición (Veracruz 1519-1521) y parte hacia la capital azteca (Tenochtitlán), aprovechando sus profecías de la destrucción del mundo y las guerras de los enemigos de pueblos sometidos por los aztecas (toltecas y meltecas). Se proclamará Gobernador de Nueva España. La primera vuelta al mundo, Magallanes y El Cano (1519-1522) (6 barcos con 300 hombres, y llegó 1 con 18). En la expedición de Pizarro (1527-1533) y Almagro (1535-1537), se encuentra con el Imperio Inca en Perú, ejecuta al emperador (Atahualpa) y funda Lima. Búsqueda de riquezas. Mito del “Dorado”. Tras esto, los conquistadores comienzan a luchar entre ellos.

La conquista estaba justificada por la necesidad de evangelizar y la conversión al cristianismo de los indios, quienes son considerados súbditos de la Corona de Castilla. Los territorios se dividieron entre los conquistadores que establecieron las encomiendas (explotaciones agrarias) y las mitas (explotaciones mineras). Se produce una catástrofe demográfica indígena. Las leyes de Burgos (1512) con la intención de evitar los abusos y malos tratos. Desde 1520 se explotaron las minas de oro y plata con la finalidad de fabricar monedas para financiar las guerras, por lo que se produjo una hiperinflación (revolución de precios), por esto la industria española perdió competitividad, comprándose de fuera, lo que hizo que las industrias nacionales se hundieran. (Fuerte impacto económico). En América, la demanda superó la oferta, por lo que se importaron productos de fuera para llevarlos allí. La corona actuaba como intermediario, lo que produjo el encarecimiento de los productos. Se exporta aceite, vino y tejidos, y se importa maíz, patata, cacao y tabaco. Comenzó el contrabando. Pasaron a América 200.000 jóvenes, lo que produjo una gran consecuencia demográfica. Se descubrió una gran cantidad de flora y fauna y se denunció el maltrato a los indios de América, por Fray Bartolomé de las Casas, hablando del derecho de gentes, preludio de los derechos humanos y de derecho internacional.

3.6. Los Austrias del siglo XVII: El gobierno de validos. La crisis de 1640.

Tras la muerte de Felipe II (1598), se sucedieron tres reinados cuyos monarcas recurrieron a válidos para gobernar. Los validos eran personajes (de la nobleza o clero) que desempeñaban las funciones del gobierno en confianza con el rey, no respetaban las instituciones (consejos, secretarios, Audiencias…) y generaron grandes conflictos en la corte, ya que se preocupaban por su enriquecimiento en vez de por el país, por lo que muchos nobles se oponían. Desde Felipe II existió un conflicto político entre la implantación de un estado centralizado (Castilla) o descentralizado (Aragón), que suponía el mantenimiento de leyes propias para cada territorio. A esto se le unieron la crisis económica y la crisis social: corrupción, subida de precios y empobrecimiento de la población.

El reinado de Felipe III (1598-1621) fue breve y pacífico por la falta de recursos económicos. Su valido fue el duque de Lerma, sustituido posteriormente por su hijo, duque de Uceda. Lerma expulsó a los moriscos (1609-1614), considerados falsos conversos e inadaptados a la sociedad cristiana. Esto afectó económicamente a Valencia y a la Corona de Aragón, territorios en los que el 20% de la población eran moriscos. La época de Felipe IV (1621-1665) tuvo grandes dificultades internas y externas. Dejó el gobierno en manos del valido, el Conde-Duque de Olivares, que fracasó una y otra vez. Trató de centralizar y fortalecer la monarquía, la unificación legislativa de los reinos y la contribución equitativa al esfuerzo exterior de la monarquía (guerras europeas). La monarquía Habsburgo concluyó con Carlos II, el Hechizado, (1665-1700), que era un enfermo mental y murió sin descendencia. En general, los validos eran corruptos que ponían a la venta los cargos y favores para financiar la monarquía.

El Conde-Duque de Olivares quiso atacar a Francia durante la Guerra de los Treinta Años y obligó a los catalanes a contribuir, pero se negaron (1626), por lo que estuvieron obligados a mantener y alojar al ejército castellano, pero tampoco lo hicieron y las tropas reales cometieron abusos contra ellos, por lo que se produjo la rebelión de los Segadores. Entraron en Barcelona el día del Corpus y mataron al virrey, el Conde Santa Colona. Los catalanes pidieron ayuda a Francia. Luis XIII se nombró Conde de Barcelona, expulsó al Ejército Real de Barcelona e intentó integrar a Cataluña al Estado francés, pero sin respetar los fueros catalanes, así que en 1652 se rindieron al ejército español. En 1640, Portugal se reveló (apoyada por Francia e Inglaterra), proclamando Rey al Duque de Braganza (Juan IV) y produciendo una guerra que acabó en 1668 con su independencia y sus colonias por parte de España.

Ese mismo año se sublevaron los separatistas en los territorios de la Monarquía (Andalucía, Aragón y Nápoles) y en 1643 se destituyó al Conde-Duque de Olivares. La crisis de 1640 produjo la abolición de la Unión de Armas, Felipe IV conservó los Fueros, subieron los impuestos, la Monarquía se impopularizó y se produjeron problemas para proteger el comercio con América ante los piratas ingleses.

3.7. La guerra de los Treinta Años y la pérdida de la hegemonía española en Europa.

La Guerra de los Treinta Años se inició con la rebelión protestante en Bohemia contra el Imperio de los católicos Habsburgo austriacos. En las victorias se encuentran la derrota de los protestantes en el Imperio Austriaco gracias a Felipe IV, la rendición de Brenda, entre otros éxitos de esta guerra que continuó en Flandes y, por último, la derrota del Rey Christian IV de Dinamarca, que acudió en auxilio de los protestantes alemanes, y del rey Gustavo Adolfo II de Suecia, un gran militar que invadió Europa Central hasta que murió luchando, por los tercios españoles en 1630. Las derrotas españolas fueron lideradas por Francia, quien en 1635 se alió con los protestantes para luchar contra España y el Imperio Austriaco. En la batalla de Rocroi (1643), los Tercios españoles de Flandes fueron derrotados. Los contendientes, agotados por la guerra y con el centro de Europa devastada, entablaron negociaciones de paz que culminaron con los tratados de Westfalia (1648), donde se aceptó la preponderancia de los pequeños estados que dividían Alemania y la libertad de religión frente a la idea de unidad política y religiosa que suponía el Imperio. (Calderón de la Barca participó en las guerras de Flandes). En consecuencia de esta guerra, en 1650, España reconoció la independencia del norte de Flandes, pasándose a llamar provincias unidas de Holanda, gobernadas por la dinastía Orange. La paz con Francia se firmó en 1659, en los Pirineos, donde Francia obtuvo una gran victoria y España tuvo que ceder el Rosellón y la Cerdaña, y acordar casar a la hija de Felipe IV (infanta M. Teresa) con el rey de Francia (Luis XIV).

3.8. Principales factores de la crisis demográfica y económica del siglo XVII y sus consecuencias.

En el siglo XVII hubo una gran crisis demográfica en toda Europa debido a las epidemias y a la Guerra de los Treinta Años. En el Imperio Español, la Corona de Castilla fue la más afectada, con una pérdida del 20 % de población, causada por la emigración a América, las guerras europeas, la expulsión de los moriscos, las malas cosechas y la importación de productos de primera necesidad por el atraso científico y tecnológico. La crisis económica también afectó a toda Europa. Castilla tenía problemas para exportar lana por la subida de precios y redujo la actividad artesanal por la caída de la demanda. La plata americana no llegaba por la corrupción y por los piratas ingleses. Al final se llegó a la bancarrota por los gastos de las guerras y por las finanzas del Estado, por lo que se subieron los impuestos, pero no funcionó y recurrieron al préstamo de bancos extranjeros y se emitió masivamente monedas de baja calidad (Vellón), lo que ocasionó una gran inflación.

La crisis social fue causada porque la sociedad estaba muy polarizada. Había muchos pobres (campesinos sin tierras, artesanos empobrecidos, mendigos y vagabundos) y muy pocos ricos que tenían cargos importantes hereditarios y una vida ociosa. La mentalidad de la gente tampoco ayudaba, querían vivir sin trabajar o enriquecerse en América, ya que el trabajo manual no tenía ningún prestigio. Eran hidalgos miserables o pícaros que preferían morir a trabajar. En esta época, la burguesía prácticamente se extinguió.

3.9. Crisis y decadencia de la Monarquía Hispánica: el reinado de Carlos II y el problema sucesorio.

La dinastía Habsburgo concluyó con Carlos II (1665-1700), un monarca enfermizo (mental) y débil que murió sin descendencia. Durante su reinado gobernaron varios validos. En su menoría de edad fue el padre jesuita Nithard, de origen alemán y confesor de la Reina Mariana de Austria. Este tuvo tal oposición que fue destituido y se nombró valido al plebeyo Francisco de Valenzuela, quien posteriormente fue sustituido por el hijo bastardo de Felipe IV (Juan José de Austria). Todos ellos gobernaron en un clima de corrupción y venta de cargos y favores para financiar la Monarquía. La población española descendió y afectó a la economía. Las causas fueron las guerras (Cataluña), las pestes, la emigración a América (Castilla), la expulsión de los moriscos (en Valencia) y la crisis de 1640 (Cataluña). Las cortes dejaron de convocarse en el siglo XVII y su funcionamiento fue impedido por la corrupción de los cargos en los Consejos y la Administración. Esta decadencia contrasta con el esplendor cultural del Siglo de Oro. Se empezó una recuperación económica iniciada durante el gobierno de Valenzuela, pero las luchas entre los nobles y la Iglesia por el poder la imposibilitan. La guerra contra Francia continuó con cuatro derrotas para el Imperio Español, teniendo que cederles parte de Flandes y el Franco Condado. Se muestra interés por el modelo político francés (centralista) y por su familia Real, con el matrimonio de Carlos II con la sobrina de Luis XIV de Francia (sin descendencia). En el testamento de Carlos II se dice que Felipe de Borbón, nieto de Luis XIV de Francia y de M. Teresa de Habsburgo, hereda todos sus reinos. El archiduque de Austria Carlos de Habsburgo, hijo del Emperador Leopoldo I y de Leonor de Neoburgo, tiene derechos al trono de España por Margarita de Habsburgo, que fue la primera esposa de Leopoldo, se autoproclama rey de España (Carlos III). Los territorios de la Monarquía Hispánica se dividieron apoyando a diferentes pretendientes al trono en la Guerra Civil que se convertirá en Europea. Felipe de Borbón cuenta con el apoyo de los nobles castellanos y del rey Luis XIV de Francia, mientras que el Archiduque Carlos tiene el apoyo de Aragón, de la burguesía catalana, del Emperador José I, de Gran Bretaña, Holanda y Portugal. Estos últimos lo hacen para evitar que Felipe de Borbón heredara la Monarquía Hispánica y el Reino de Francia a la muerte de Luis XIV.