El Sistema Canovista y el Turno de Partidos

Tras el Golpe de Estado de Pavía, los militares se hicieron con el poder y el gobierno estuvo presidido por el general Serrano, que tuvo que hacer frente a numerosos problemas: crisis económica, inestabilidad social y política, la Tercera Guerra Carlista, la guerra en Cuba…

En este ambiente, Antonio Cánovas del Castillo, político conservador, trabajó para conseguir el regreso al poder de los Borbones en la persona de Alfonso XII, hijo de Isabel II. Este periodo se conoce como la Restauración. Cánovas consiguió apoyos de distintos grupos políticos y sociales que veían en la vuelta de los Borbones una oportunidad de estabilización política y recuperación del orden. Consiguió la abdicación de la reina y redactó el Manifiesto de Sandhurst, firmado por el propio Alfonso, que daba a conocer a los españoles su proyecto político:

  • Monarquía liberal y parlamentaria.
  • Unidad de España, con un poder fuerte y centralizado.
  • Mantenimiento de la tradición católica.

Cánovas intentó que la transición fuera un proceso pacífico, sin intervención militar, pero el general Martínez Campos dio un golpe de Estado en Sagunto (29 de diciembre de 1874) y proclamó rey a Alfonso de Borbón, a lo que el gobierno de Serrano no opuso resistencia, comenzando así la Restauración. Cánovas fue clave en la intervención del sistema.

La Constitución de 1876

Se consolidó el sistema canovista mediante el reinado de Alfonso XII (1875-1885). Se aprobó una nueva Constitución en 1876 de carácter moderado, ideada para legitimar la Restauración por una asamblea de políticos monárquicos conservadores, elegidos por Cánovas y dirigidos por Alonso Martínez. Se basó en los principios de la Constitución de 1845, con mayor elasticidad, permitiendo leyes más conservadoras o liberales dependiendo del partido que estuviese en el poder. Sus principales características son:

  • Soberanía compartida entre el Rey (jefe del Ejército y como moderador político) y las Cortes.
  • Refuerzo del papel del monarca con poder ejecutivo y capacidad para convocar y disolver las Cortes. Nombra a los ministros y promulga leyes.
  • Cortes bicamerales con poderes limitados: un Senado muy elitista (senadores vitalicios nombrados por el rey) y un Congreso con diputados electivos, aunque cada partido establecía el tipo de sufragio. Así, hubo variaciones según quién gobernaba, y se promulgaban diversas leyes electorales.
  • Declaración de derechos individuales limitada: propiedad, libertad de expresión, etc.
  • Confesionalidad católica del Estado: se permitía la práctica privada de cultos no católicos.
  • Centralización administrativa: suprimiendo los fueros vascos y con designación gubernamental de alcaldes y gobernadores provinciales.

La Constitución fue refrendada por un plebiscito mayoritario y estuvo en vigor desde 1876 hasta 1923.

El Turnismo de Partidos

El sistema fue diseñado por Cánovas, inspirándose en el modelo político inglés. Quería conseguir un sistema político basado en la alternancia pacífica (turnismo) de dos grandes partidos, evitando así pronunciamientos militares. Los dos partidos eran:

  • Partido Conservador: fundado y liderado por Cánovas, con el apoyo de la clase alta.
  • Partido Liberal: inicialmente llamado “Fusionista”, dirigido por Práxedes Mateo Sagasta. Integrado por antiguos progresistas y demócratas, y apoyado por las clases medias.

Entre los dos partidos apenas existían diferencias ideológicas: eran monárquicos, defensores del orden y de los principios liberales y capitalistas; eliminando así la presencia de republicanos, carlistas, partidos obreros… ajenos al sistema.

Ambos partidos se traspasaban el poder cada cierto número de años. El proceso electoral estaba totalmente manipulado: el ministro de Gobernación del partido en el poder convocaba a los líderes de los dos grandes partidos y entre todos decidían quién debía ganar. Mediante el encasillado, el ministro decidía qué candidatos iban a ser escogidos en cada distrito electoral, tanto por parte del partido como de la oposición. Una vez escogido, enviaban las órdenes oportunas indicando quién debía ser elegido a los gobernadores de provincias, alcaldes y caciques locales que controlaban la vida rural. Se ponían en marcha el uso de favores, sistemas de coacción… Si, aun así, no se obtenían los resultados deseados, se manipulaban mediante el cambio de urnas (pucherazo), el uso de listas con individuos ya fallecidos (“lázaros”)… Este fraude electoral era la base del sistema.

El turnismo se reforzó con el Pacto del Pardo. La temprana muerte de Alfonso XII hizo asumir a su esposa, María Cristina de Habsburgo (1885-1902), la regencia hasta la mayoría de edad de Alfonso XIII, del que estaba embarazada cuando murió su marido. Este acuerdo se estableció entre Cánovas y Sagasta, comprometiéndose a mantener el sistema, respetar el turno de partidos y aprobar las leyes de ambos gobiernos.

Oposición al Sistema

Hubo muchas fuerzas de oposición al régimen, destacando:

  • Carlismo

    Tras ser derrotados en la Tercera Guerra Carlista, Carlos VII se exilió a Francia y el carlismo se convirtió en una fuerza regional en el País Vasco y Navarra que acabó renunciando a las armas.

  • Nacionalismo Catalán y Vasco

    Opuestos a la centralización política y a la uniformización cultural. Defendían la autonomía política en Cataluña y la independencia vasca. Se basaban en singularidades propias como la lengua. Fueron apoyados inicialmente por las clases medias y populares y, al final, se convirtieron en instrumento de la alta burguesía para obtener ventajas económicas.

    • Nacionalismo catalán: El primer partido fue la Unión Catalanista, cuyo programa quedó recogido en las Bases de Manresa. En 1901, se fundó la Lliga Regionalista, liderada por Prat de la Riba y Francesc Cambó.
    • Nacionalismo vasco: Sabino Arana fue su ideólogo y fundador del PNV (Partido Nacionalista Vasco) en 1895. Amparado en una supuesta etnia vasca amenazada por los “maketos” (inmigrantes), el centralismo y la industrialización, defendía una Euskadi independiente y tradicionalista.
  • El Movimiento Obrero

    Pasó de la represión inicial a su expansión a partir de la Ley de Asociaciones de 1887.

    • Socialismo: Organizado en torno al PSOE (Partido Socialista Obrero Español) de Pablo Iglesias (fundado en 1879) y al sindicato UGT (Unión General de Trabajadores, 1888). Tuvo presencia notable en Asturias, Vizcaya y Madrid. El primer diputado socialista fue Pablo Iglesias en 1910.
    • Anarquismo: Se desarrolló en Cataluña y áreas rurales de Andalucía, Valencia y Aragón. Existían dos corrientes principales:
      • Anarcosindicalista: Defendía la acción sindical, fundando la FTRE (Federación de Trabajadores de la Región Española) en 1881.
      • Grupos de acción directa: Apostaban por acciones violentas como atentados contra políticos o contra la Iglesia y la burguesía catalana (atentado del Liceo de Barcelona).
  • Republicanos

    Tenían influencia social en las clases medias. Su proyecto político depositaba la confianza en el progreso basado en la educación y en la ciencia, y defendían el laicismo y el sufragio universal. Atravesaron una fuerte crisis por el fracaso de la Primera República y las divisiones internas que dieron lugar al inicio de la Restauración. Cobraron fuerza con el descrédito del turnismo y la crisis del 98.