Evaluación de Síntomas y Signos Clínicos

Tipos de Síntomas

Para una valoración adecuada, se pueden recoger dos clases de manifestaciones:

  • Síntomas subjetivos: Son las sensaciones que experimenta el enfermo. Sirven para descubrir la existencia de dolor, sus características, localización, calidad, y las circunstancias de enfermedades anteriores.
  • Síntomas objetivos (Signos): Son las manifestaciones que el observador puede detectar mediante la exploración física o pruebas complementarias. Incluyen hallazgos como la fiebre, la palpitación visible, cambios en la piel, etc.

Signos Objetivos Comunes

La Piel

Un color amarillento de la piel (ictericia) es una causa frecuente de consulta y puede indicar inflamación del hígado o la obstrucción de los conductos biliares.

Expresión del Rostro

La expresión facial puede ofrecer pistas sobre el estado general del paciente, dolor o dificultad respiratoria.

La Lengua

El aspecto de la lengua puede sugerir diferentes condiciones:

  • Una lengua rosada y húmeda generalmente indica un estado de hidratación normal. Una capa blanquecina (sabinurral) puede asociarse a problemas digestivos o fiebre.
  • La lengua seca puede indicar deshidratación, infecciones graves o uremia.
  • Heridas o cicatrices en la lengua pueden sugerir mordeduras durante ataques epilépticos.
  • Los temblores linguales pueden asociarse con alcoholismo o afecciones del sistema nervioso.
  • Una lengua pálida y lisa puede observarse en anemias graves y crónicas.
  • Una lengua azulada (cianosis) indica una oxigenación deficiente de la sangre.

El Pulso

El pulso se aprecia mediante la palpación, generalmente en la arteria radial (muñeca). La frecuencia normal en reposo para un adulto oscila entre 60 y 80 pulsaciones por minuto.

Causas que pueden elevar la frecuencia del pulso:

  • La fiebre: Por cada grado Celsius de temperatura corporal sobre 37°C, el pulso puede aumentar aproximadamente 10 pulsaciones por minuto.
  • Ejercicio físico, emociones, dolor, ciertos medicamentos.

Un pulso más rápido de lo normal se denomina taquicardia. Un pulso más lento de lo normal se denomina bradicardia.

Medicamentos que pueden acelerar el pulso incluyen la atropina y la adrenalina.

El pulso rítmico se caracteriza porque el tiempo de pausa entre una pulsación y otra es igualmente duradero (regular).

En la taquicardia paroxística, el número de pulsaciones puede llegar súbitamente a 160 o 180 por minuto o más.

La Temperatura Corporal

La temperatura corporal normal en un adulto sano oscila generalmente entre 36.5°C y 37.2°C (grados Celsius).

Conversión Aproximada a Fahrenheit (°F)

  • 36.5°C ≈ 97.7°F
  • 37.0°C = 98.6°F
  • 38.0°C ≈ 100.4°F
  • 39.0°C ≈ 102.2°F
  • 40.0°C = 104.0°F
  • 41.0°C ≈ 105.8°F
  • 42.0°C ≈ 107.6°F

Reglas para Utilizar el Termómetro (Ejemplo Axilar)

  1. Fíjese que la columna de mercurio (en termómetros clásicos) esté por debajo de 35°C o que el termómetro digital esté listo.
  2. Colocar el bulbo del termómetro en el hueco de la axila, asegurándose de que contacte bien con la piel, y bajar el brazo.
  3. La lectura no se hará antes de 5 minutos (para termómetros de mercurio) o hasta que el termómetro digital indique que ha finalizado.

La Fiebre

Se considera fiebre una temperatura corporal superior al rango normal (generalmente >37.5°C – 38°C, según el criterio).

Tipos de Curvas Febriles

  • Fiebre continua: La temperatura se mantiene elevada constantemente, con fluctuaciones diarias menores a 1°C.
  • Fiebre intermitente: Existen picos de fiebre que alternan con descensos a la temperatura normal a lo largo del día.
  • Fiebre remitente: La temperatura permanece siempre por encima de lo normal, pero con oscilaciones diarias superiores a 1°C.

Conducta a Seguir con un Individuo con Fiebre

  • Normas higiénicas: Reposo relativo, ambiente fresco y ventilado, ropa ligera, compresas húmedas si es necesario.
  • Normas sobre alimentación: Aumentar la ingesta de líquidos (agua, zumos, caldos), dieta blanda y de fácil digestión si hay apetito.
  • Normas sobre medicación: Administrar medicamentos antipiréticos (como paracetamol o ibuprofeno) según la pauta indicada por un profesional sanitario, si la fiebre es alta o causa malestar significativo. Nunca automedicar con antibióticos.

Patrones de Fiebre y Posibles Causas Asociadas (Orientativo – Requiere Diagnóstico Médico)

  • Fiebre continua con molestias de garganta: Posible angina (amigdalitis).
  • Fiebre continua de comienzo brusco, dolor torácico tipo “puntada de costado” y tos (a menudo productiva): Posible pulmonía (neumonía).
  • Fiebre continua acompañada de síntomas catarrales (mucosidad nasal, estornudos, tos seca): Posible resfriado común o gripe.
  • Fiebre con ascenso gradual (“en escalera”), sostenida durante días, pulso relativamente lento para la fiebre (disociación pulso-temperatura) y posibles deposiciones líquidas y oscuras: Sugerente de fiebre tifoidea.
  • Fiebre con tumefacción (hinchazón) dolorosa de las articulaciones, principalmente las grandes como las rodillas: Podría indicar fiebre reumática.
  • Fiebre con dolor de cabeza muy intenso, rigidez de nuca y alteración del estado de conciencia o sensorial: Sospecha de meningitis.
  • Fiebre de 1 a 3 días, pulso lento, color amarillo de la piel (ictericia) y posibles hemorragias o vómitos (“vómito negro”): Podría ser fiebre amarilla (en zonas endémicas).
  • Periodos febriles de 3 a 5 días con descenso a la normalidad, y repetición del ciclo cada seis o siete días: Característico de algunas formas de fiebre recurrente.
  • Fiebre alta por las tardes, siendo más baja por las mañanas (fiebre héctica o en agujas): Puede indicar la generalización de una infección (sepsis) de distinto origen, tuberculosis u otras patologías.
  • Episodios de fuertes escalofríos seguidos de fiebre alta y posteriormente sudoración profusa, presentándose cada dos días (terciana) o cada tres días (cuartana): Patrón clásico del paludismo (malaria).

La Respiración

La frecuencia respiratoria normal en un adulto en reposo es de 12 a 20 respiraciones por minuto.

La sensación de dificultad para respirar se denomina disnea. Su causa puede residir en la obstrucción o enfermedad de las vías respiratorias (laringe, tráquea, bronquios) o en los pulmones, así como en problemas cardíacos u otras condiciones.